“Contigo no, bicho” es una película que hay que ver sin prejuicio alguno, con la mente tan abierta que te entrará como una ola rompiendo contra las rocas. Te hará reír, se burlará de los clichés y, aunque hay claras referencias machistas presentes en la sociedad, si se toman con tono humorístico el largometraje es bastante atractivo.

Tanto, que la trama me ha absorbido tan completamente que han pasado desapercibidos los aspectos técnicos. Está bien grabada, bien editada, y los recursos son bien ejecutados. La iluminación, tras este primer visionado sin mirada extremadamente critica, parece justificada y acorde a las acciones que suceden.

Si eres un público adolescente o joven, te divertirá como lo ha hecho conmigo.

Los personajes son tan típicos que en ellos reside la gracia. Las situaciones son de los más absurdas, tan comunes que nos resultaran familiares, pero con una vuelta de tuerca para sacarnos esa risa inesperada.

Lo que sí es de esperar es muchos de los desenlaces, es una obra previsible en muchas situaciones, con demasiadas pistas. Pero es comedia, no suspense, y la función humorística está presente en casi todo momento.
Entretiene hasta el punto de que no sólo no me he perdido ni un frame, sino que, además, se me ha hecho tan corta que me apetece verla de nuevo, pero esta vez acompañado.

Poco puedo decir de los personajes. Son jóvenes y su interpretación es efectiva y muy agradable en cámara. Recalcar la aparición de Amarna Miler, quizá la cara conocida, al menos por mí. Amarna forma parte del elenco y su papel de Lucía es clave para la trama, su interpretación es correcta pero quizá no me transmite la misma sensación de credibilidad que el resto. Y sí, voy a ser totalmente sincero, creo que es todo un acierto su cambio de carrera y si bien antes no aguantaba una escena suya, en esta película la he disfrutado muchísimo. Y sí, su aparición final es practicando sexo, y se nota la experiencia, pero en este caso es tan dulce, tan armónico, tan hermoso, bello, elegante, tan natural, que me lo he creído.

La banda sonora es como el resto de la película, cómicamente ridícula con un ritmo pegadizo.

Pero no todo es de mi agrado en esta película. Como en alguna otra cuyo título no recuerdo, se le presta mucho valor a la primera vez, como si fuera un lastre del que desprenderse, tanto es así que en su inicio y en su final así lo remarca el protagonista, Rubio, interpretado por Manuel Pérez. Salva que, durante la misma, el personaje, Charly, al que da vida Fredy López, antepone el amor ante cualquier oportunidad de relación sexual. Personaje con el que empatizo enormemente.
Pero en este trío falta hablar de Berni (Carlos Suárez), personaje que representa a ese amigo fuera del canon de belleza socialmente aceptado, pero con confianza en sí mismo y voluntad para aprovechar todo lo que se ponga por delante. Se agradecen personajes así, sobretodo porque su actuación es excelente en cuanto a mímica, su primerísimo primer plano en el hotel es técnicamente complejo y representa el suceso de una manera cómica, pero con realidad.

No es para todos los públicos, quizá queda más restringida a, como dije antes, los adolescentes y jóvenes con mente abierta. Pero es perfecta para evadirse durante un breve rato.

Mencionar que no estoy de acuerdo con la publicidad que se le ha dado en los medios. Que sean Youtubers, Instagramers, Influencers o provengan de otros géneros cinematográficos es banal, son personas con talento que aportan al cine la frescura que necesita.
Sí, me enteré de su existencia tras la aparición de Amarna en La Resistencia, pero ni busqué ese programa por quien es ella, ni vi la película porque fuera parte del elenco. Aparece sí, y fue actriz porno, también, y, ¡spoiler!, folla con el prota, pero antes de eso demuestra que sabe hacer algo más que desnudarse ante una cámara, y ojalá haga muchas más películas y muchos papeles distintos.

Resumiendo.
¿Me ha gustado? Sí.
¿Es de mis favoritas? No.
¿Recomendable? Totalmente.
¿Odio algo? Si. La escena de la lucha en el reservado. Es necesaria para la trama pero su resolución sobrepasa mi límite del humor.