“Oh, Ramona!” es una película de Netflix que me recuerda a la española “Contigo no, bicho”, pero en esta ocasión dirigida por Cristina Lacob y escrita por Andrei Ciobanu, Alex Cotet y Cristina Lacob.
Pese a que las críticas la sitúan en una película altamente absurda y decepcionante, lo cierto es que coincido en lo primero, pero discrepo en lo último ya que decepción es: Pesar causado por un desengaño. Y esa película no engaña a nadie ni con ese título ni con la descripción.
De hecho, cuando me metí en el catálogo y leí el argumento, ya sabía que me iba a encontrar una película tan absurda que con semejante catálogo solo estaría perdiendo el tiempo, pero aproveché un ratito que tenía y, tras verla, he de decir que no me equivocaba, pero que, si asumimos ese guion lleno de peculiar sentido de humor, esos efectos gráficos añadidos para darle aún más absurdez si cabe y ese final inesperado, lo cierto es que entretiene.
A mi parecer, el guion tiene un trasfondo con mensaje, con crítica a las relaciones adolescentes y la toxicidad de los mismos. Que deja a la reflexión cuando el protagonista debe enfrentarse a la tortita o al helado, elegir entre dos mujeres a las que ama de una forma diferente, pero igual de intensa. Pero no hablaré en este análisis de lo que me parece la monogamia, lo dejaremos para la otra sección de esta web.

En cuanto a la técnica, correcta sin alardes. Sin mucho movimiento de cámara impactante ni planos revolucionarios, algo que se agradece con ese guion y esa edición que pretendía nuestra risa al estilo Kill Bill, usando el estilo comic para meter efectos de sangre, sudor y lágrimas.

Los personajes protagonistas son atractivos y trabajan bien juntos, dándonos secuencias muy intensas llenas de caricias, amor y sexo muy divertidas y cachondas, sí, ambas.
La evolución de Andrei, el protagonista, es quizá lo que destacaría de la película, pasa de ser el típico niño inadaptado e inseguro que se deja manipular por las chicas a un rebelde estratega de éxito, salvo por un detalle que no os destriparé ya que a nivel de guion es clave para el final.
Ramona es un personaje que amo y odio, es una chica muy atractiva y sexy, demasiado quizás, que lo sabe y lo usa para manipular a las personas, te atrae solo con mirarla, pero bajo esa superficie hay una toxicidad extrema que asesina todo amor y mata toda relación posible, incluso ajena.
Anemona es la otra protagonista, también muy bella, más sensual y madura, rebosa bondad y más que por estrategias se mueve por sentimientos. Un personaje que enamora más allá de por su encanto visual, y por eso Andrei acierta en su decisión. Lástima que el pasado nos persiga y el veneno de una herida mal curada contamine todo.

¿Recomiendo esta película?
Sí, si eres un adolescente aburrido al que se le han acabado las series buenas de Netflix o estás buscando un incentivo con que aliñar tus alucinaciones.

Resumiendo.
¿Me ha gustado? Sí.
¿Es de mis favoritas? No.
¿Recomendable? Bastante discutible.
¿Odio algo? La toxicidad del personaje de Ramona. Ya que es tan absurda que no se le puede reprochar nada visualmente ni argumentalmente.
Agradezco ese final, un cierre perfecto a la estupidez de toda la trama.