Hoy no es viernes, ni sábado, pero contaré lo que pasó aquellos días en los que la casa se llenó de oscuridad, aburrimiento y tareas que dado el estado anímico no hice.

Voy a ser breve.

El viernes llegué de trabajar a las 16:30 aproximadamente. Cocí 400 gramos de macarrones y mientras convivía con The Boss puse una comedia española titulada «Poliamor para principiantes», a mí no me disgustó del todo, pero claro mi perspectiva es más amplia. Al Boss no le molo mucho. Más tarde Boss se fue así que aproveché para poner la tercera temporada de Sex Education, por aquello de no dejar de ver el sexo que por la puerta no iba a aparecer. Y genial, el viernes se consumió sin incidencias.

El sábado terminé de ver los dos capítulos en los que me quedé dormido en el sofá, esta vez en mi cama, a eso de las 12:30 que me desperté. Después acompañé al Boss a comprar comida para llevar, que bueno, en este caso fue a recoger, y comimos los tres en el salón viendo las noticias. Después no recuerdo qué pasó, pero se fueron y me quedé solo sin saber qué hostias hacer. Que si, que tengo ya trabajos de la universidad, ¿pero quién quiere hacer eso un sábado? Bueno, ¿quién quiere hacer eso cualquier día? Por lo que recuerdo que seguí en el salón viendo cosas que tan relevantes no eran si no las recuerdo. Maldecí por Stories a la Comunidad Valenciana, que parece una comunidad de vecinos, forman parte de algo pero ni son un todo ni parece que lo pretendan. Y que si, que Valencia capital tendrá de todo, pero vengo de un sitio donde no necesitas pedirle sal al vecino, donde al menos las cosas básicas las tienes cubiertas. No me gusta salir de fiesta, no hecho en falta una discoteca, pero joder, ni que esto fuera una favela por mucha población en riesgo de exclusión que parezca haber, por poner un término aprobado por la sociedad aunque me siga pareciendo igual de despectivo y prejuicioso.

El domingo, como no podía ser de otro modo me quedé post-deprimido en la cama hasta las 15:30 que decidí salir a dar un paseo. Me fijé 3Km, recorrí 8Km, y porque me empezó a entrar hambre que si no… No recuerdo qué comí, ya sabéis que comer como cagar me parece una manera de perder el tiempo. Y por la tarde yo me puse Matrix en lo que mis compis veían pelis de la televisión. Para cenar, adivinen, tampoco recuerdo. Creo que fueron panes tostados de orégano y tomate, que parece increíble pero saben a minipizzas magarita así que tengo 4 bolsas en la despensa, de hecho hoy es mi comida. Pero volviendo al domingo lo terminamos viendo Fast & Furious 9.

El lunes fue triste, despedí a un compañero con el que no llegué a tener ningún affaire de esos, pero con el que molaba hablar y reír. Siempre que alguien se va deja un vacío. En su caso un vacío que no tardó en ser rellenado por un joven de acelerado talento e intensa preparación en su breve experiencia. Así que Miami fue sustituido como quien repone la botella de agua del dispensador.

Y hoy es miércoles y la depresión sigue latente en el interior. No me siento productivo en el trabajo, no brillo, no veo mi lugar, y no me hace ni puta gracia. En parte es bueno porque veo el brillo de los demás, en parte malo porque un chaval de 23 años está la hostia de avanzado y nos ha adelantado por la derecha. Y si, espíritu de equipo no me falta, pero me siento pequeño, hay un desequilibrio que no me mola. Y molaría tener la capacidad de adivinar cuándo hay que dar el puñetazo sobre la mesa y darlo. Pero no es el caso. Y parece que los destellos que dí en su momento se olvidaron, pero bien que brillan los del nuevo. Soy el puto B10 Plus eclipsado por el B10X.

Vender es una puta mierda necesaria, y ahora necesito venderme, necesito vender mi copy para dejar claro que los de marketing son unos aburridos con sus métricas y sus palabras raras. Que si no puedo elegir el producto, ni el precio, ni siquiera la distribución, la publicidad es mi terreno. Pero ni eso. Como un pájaro en una puta jaula esperando que le dejen abrir la puerta.

He aprendido muchas cosas este mes, y las que quedan por aprender; pero joder, qué departamento de marketing ni qué hostias, yo soy creativo publicitario, hacer de planner me consume. Yo pedí ser Abel Castro y me han colado un producto con muchos extras que engordan el precio.

Gracias por leerme

Subscríbete para recibirme en tu email al instante de publicar mis cosas que no pasan como cuento.

¡No envío spam! Lee la p... política de privacidad para perder tu tiempo..