Sí, separado como digna metáfora a esta imperiosa separación que me han impuesto las redes zoociales. Y es que me echo de menos, echo de menos al artista. Añoro y lloro viendo mi nuevo feed, porque no hay feel. Porque no me reconozco, porque no veo piel, porque no me dejan, porque no quiero perder otra vez. Así que me obligan a fingir, me ponen indumentarias y me dejo domar porque tengo más fuerza de la que Instagram creé. Porque tengo creatividad de sobra para crear incluso fuera de mi zona de confort, pero cala menos.

Muero de admiración, porque observo la obra de Lydia Fdz y se me eriza el vello.

Y entonces me crujen los huesos, revivo mis fotos pasadas y acaricio las penumbras de una luz que taparon por dejarles ciegos.

Y no sé qué hacer, o más bien cómo hacerlo.

Quiero crear algo digno, algo esencial, algo único, delicado, frágil, tenaz, inspirador, cercano, cálido y también helado.

Y lo haré en la web porque es el único lugar donde me siento libre.

Gracias por leerme

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