Hoy he tenido una sesión de pareja y no ha sido uno de esos días en los que pueda irme contento a la cama.

En el estudio tenía la luz bajo control, y eso es todo. El fondo no me aportaba nada, no había nada en el espacio que ofreciera una atmósfera ideal para que unos retratos llenos de amor se potenciaran, era plano, aburrido, y ni la creatividad ni Profoto resolvía eso, era un problema de fondo, sin más.

Por ello decidimos ir a un parque, un parque lleno de monumentos míticos de Europa, cargué mi B10 Plus con esperanzas de vencer al sol y un paraguas plata con difusor para una luz suave y bonita, pero olvidé el trípode, que es como tener un ferrari sin neumáticos. Así que cámara en una mano, flash en la otra y el hombre orquesta dando la nota. ¡Cuánto hubiera agradecido un A10!, aunque fuera para meter luz allá donde la distancia de mi brazo no llegaba.

Quien diga que se pueden hacer retratos sin flash, no es de fiar, porque se puede, pero de ahí a que salga el resultado tan espléndido que da un toque de luz donde tú quieres, o la posibilidad de convertir la luz impuesta por el sol en tú propia iluminación… A partir de ahora, que he abandonado el estudio, como mínimo un A10 en el bolsillo y un B10 Plus en la mochila, y el trípode, ese ya no se me olvida.

Pero, además de lo aprendido de toda la movida, ¿salieron buenas fotos? Pues aceptables. Uno ya no se acuerda de cuando contaba solo con una D5100 y un 18-55mm, pero hace lo que puede con lo que tiene y si tienes apertura pues desenfoque. Si no puedes rellenar un contraluz, pues siluetas. Que la luz se presenta dura, pues a la sombra. Lo importante de esto es que he salido del estudio, y la verdad que si la gente viene con ropa, mejor que lo que le rodea también esté vestido. Por lo que dejo el estudio para los desnudos, el producto y algún beauty.

Hoy he acabado insatisfecho, con la presión de sacar fotos espectaculares sin más que mis dos manos, mi espalda y miles de euros en material. No da tiempo a disfrutar si piensas en el veredicto de aquellos que posan, pero menos si tu autoexigencia está muy por encima.

Lo bueno de hacer 400 fotos es que alguna saldrá “bien”, lo bueno de no tener manos para afinar los detalles es que el TTL de los suecos funciona de muerte incluso en HSS. Y así en un minuto resuelves una foto en un falso Puente de Londres lleno de transeúntes.

Tengo ganas de hacer más sesiones, no así, pero sí de pareja. Porque hoy nos sacaron a la pizarra y no nos supimos todas las preguntas, pero aprendimos lo suficiente para aprobar, también, el próximo examen, y con mejor nota.

No digo que vaya a hacer bodas en un futuro, no creo que eso llegue nunca, pero los preparativos han sido siempre algo que he tenido previsto. Quizá pronto pueda retratar el amor, desde el mismo lado del Kristal.

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