Lo que ocurre cuando reinicias algo, es que vuelve a empezar. No cambia por arte de magia, tan solo se apaga, se enciende, y te toca abrir todo de nuevo. Ni siquiera ha borrado lo malo, la desinstalación es algo que te toca hacer si quieres limpiar todo rastro. No ha sido una restauración, solo un reinicio.
Y ¿qué pasa cuando no sabes a qué botón pulsar? Cuando te das cuenta que tienes tanto mal, tanto plugin, tanto bug, tanto ralentizando todo que no sabes ni por dónde empezar el arreglo. Y realizas la autoría y quizás tengas que remontarte años atrás para encontrar el primer fragmento de código dañado. Tienes una jodida metástasis de a saber cuándo.
Y es que tienes tantos sentidos que has empezado a no saber cuál acierta ni a cuál creer. Eres un fake.
Y miras tu TFG y piensas ¿algo de lo que hice mereció la pena? Y la respuesta se escribe con dos letras.
Y te ríes porque una vez estuviste cerca. En aquel centro de atención juvenil, en aquel espacio joven, una niña de no más de 10 años te pregunto ¿Qué querías ser de mayor? y le dijiste:
- Yo quiero ser feliz
Y todavía (toda la vida) te hace (hará) gracia que ella dijera:
- Entonces no quieres ser nada
Como si supiera que es tan abstracto como el álgebra.
Y es que llevas desde los 14 pensando en cambiar el mundo, sin dar si quiera con la primera hipótesis. Observando y observando como si el tiempo no pasara.
Y te ves con 26 años, siendo casi un cadáver, sin voluntad para terminar tu TFG, tu carrera, tu etapa joven. Y completamente perdido. Y encuentras que tu propia vida, esa consecución de errores, es tu mejor tesis. Y entonces piensas: ¿Y si evito que otros los cometan? Pero eso no se llama profesor, si no orientador, y tu querida carrera no te lleva a esa meta. Y vuelves a mirar a tu amada psicología y te reenamoras, pero no tienes tiempo. La vida te fuerza, te impone, te aboca a elegir entre la nómina o la matrícula. Porque llevas toda la vida a medio gas, y no quieres eso, quieres ser algo más, algo mejor que un mediocre. Y tu brillante plan no brilla tanto como pensaste.
Menuda guion de mierda aquel que dice así:
Me graduo en algo, lo que sea más fácil, en lo que tarde menos. Así podré sacarme el master de profesorado y opositar a profesor. Trabajo que llevo queriendo desde el grado superior en el que tanto me hubiera gustado ocupar el puesto de mis profesores. Y mientras trabajo en un puesto fijo, de lunes a viernes, buen sueldo y dos meses de vacaciones al año me saco la carrera de psicología más por saber que por ejercer y me doctoro en algo, lo que sea, lo que mejor se me dé. Y ganarme la vida entre la pizarra y el laboratorio. Entre las clases y las conferencias.
Y ¡joder!, claro que quiero esa vida. Porque la gente cree que un trabajo de 40 horas semanales y 22 días de vacaciones al año está guay, pero si fuera así nadie quisiera ganar al lotería, ni jubilarse. Esta claro que ganando 1.000€ no te da para la hipoteca, ni para unas buenas vacaciones. La única opción de vivir medianamente bien es ser funcionario de alto grado, como docente, por poner un puesto honesto a la par de cómodo.
Y aquí estoy. Pasando de mi TFG. Pensando qué hacer. Pensando cuáles son los planes D. Porque todos dependen del dinero que tenga.
Y hago lo que haga ningún plan me deja donde quiero antes de los 30.
Lo más sensato es seguir en el trabajo que tengo ahora, que tanto me costó y que tanto me aporta. Terminar mi grado en comunicación, y con él, acceder en septiembre al master online en Educación y sacármelo como mejor lo aproveche, no como antes lo termine. Haría las cosas bien por una vez. Esos serían como poco 6 semestres, 3 años con los que me pondría en 29. Con suerte ya podré trabajar como colaborador en una universidad mientras investigo para el doctorado, que sin saber inglés puede durarme toda la vida.
Desconozco si ese máster en Educación me habilita para dar clases de FP, si no pues las daré en la universidad y en alguna escuela privada aprovechando mi andadura actual.
Yo busco ser feliz, como le dije a esa niña, busco cambiar el mundo. Influir en la sociedad. Y ese es un camino, el único que puedo recorrer con la trayectoria que sigo actualmente.