No creo que este sea un escrito muy ingenioso a juzgar por el título, pero allá vamos, porque cuando algo sienta mal hay que expulsarlo, por arriba o por abajo, según el tiempo que lleve jodiendo. Y esto lleva tanto que tendré que llenar este blog de mierda como hice con aquella bañera el 16 de diciembre de 2022.

Tampoco voy a ser original porque esto que voy a contar me suena haberlo oído en más de una película, pero allá vamos, porque llevo así desde que tengo recuerdos.

Y es que mucha gente le teme a la muerte, y no lo entiendo, la muerte es simple, ni siquiera hay que pensarla, un día llega, puede que por sorpresa, puede que con preaviso, puede que indolora o dolorosa, pero siempre en vida, en transición, porque una vez llega ya está. No sientes nada, no piensas nada, Fin. Así de simple. No tienes que pagar los incontables gastos de la vida, ni la hipoteca, ni la matrícula, ni los impuestos, nada. Solo eres materia orgánica en descomposición.

A mí me da miedo la vida. Sí, como lo lees. Porque es una jodida toma de decisiones constante, una carrera de fondo agotadora. Incertidumbre. Una puta tortura. La vida humana es el mayor timo. Ese cerebro evolucionado nuestro nos jodió pero bien. Nos llenó de ilusiones, de sueños, de metas. Y hostia puta lo que duele cuando esas ilusiones son solo pensamientos que no se cumplen, pesadillas, o putos maratones para la falta de forma emocional. Yo le temo a la vida porque la llevo sufriendo desde pequeñito y no se acaba la muy puta. Algunas veces lo intenté, pero la muerte no duele, los intentos sí. Y los errores más aún.

La vida no está en soñar ser un neurocirujano con 12 años, ni un ingeniero que cambie el mundo con 15, ni un técnico de 18 al que nadie da trabajo y se mete en programación porque es lo que se demanda hasta que le come el código y se siente un fracasado.

Y cuando la ciencia y la tecnología le vence acaba en artes y ciencias sociales porque algo ha de hacer y parece fácil. Y descubre que es un creador mediocre, pero un buen docente al que sus compañeros escuchan, del que aprenden, y al que no llegan a admirar ni con quien follan porque es menos social que una piedra, como un puto robot mal programado; se veía venir.

Y entonces, si no puedo ser médico, ni ingeniero, ¿podré ser feliz allí donde lo he sido esos dos años? Pero ser estudiante no es un trabajo. Me haré profesor entonces.

Pero una carrera universitaria y un master se interponen en el camino así que, tras 22 años dando tumbos por el sistema educativo, elige una carrera. Psicología no puede ser, porque dicen que no sirve para dar clases de fotografía, teleco tampoco porque la programación ya se clavó bastante, fotografía tampoco porque el único grado oficial vale 9.000€ el año y no has trabajado en tu vida como para tener ahorros. Así que después de buscar… ¡Comunicación! Menos mal que un año entero es convalidable, así adelantamos un poco lo que hemos perdido.

Llega segundo, sociología se resiste y piensas en abandonar, se cruza un piano en tu vida y crees que podrás vivir de tu poesía con acordes cutres como ese tal Beret al que de tanto pop suicida entre adolescentes parece que le va bien. Más perdido que una medusa a merced de la corriente.

Pero consigues aprobar sociología, y hasta ese inglés para el que te tuviste que tomar un semestre entero y bendita pandemia que te permitió hacer el examen online con las ventajas que eso supone.

Ya tienes media maratón hecha. ahora a por el máster. Pero tras años de relación tóxica, de esclavitud emocional y de los únicos cunnilingus de tu vida aparece ese caballero emprendedor a salvarte la vida y cambiarla totalmente. Nueva ciudad, primera independencia. Un libro, película y serie completamente nueva. Te libras de esa toxicidad, de esos recuerdos, de ese trabajo que ya olía a incendio provocado, de esa rutina homicida o cancerosa para la que no había terapia de choque suficiente.

Y llegas a Valencia con promesas de fama, con total pasión y entrega, con certeza, con miedo sí, joder, todo nuevo. Sin un puto duro, vendiendo parte de tus flashes que tanto te había costado tener solo por las malas decisiones pasadas. Lo que es empezar de cero, desprenderse del pasado. Como un naufrago recién rescatado.

Pero no te haces famoso, y te sientes mediocre porque eres un creador mediocre y como todo mediocre sabes que solo vales para enseñar a otros, con suerte con el suficiente potencial como para aprender de ti y destacar como tú no has podido. Y sabes que por mucho que vistas tu mediocridad con técnica no eres un científico, ni un ingeniero, solo un tipo que se sacó una carrera de comunicación pero cuya comunicación sigue siendo una farsa. Y en el fondo te hubiera gustado estudiar artes escénicas porque puestos a fingir una vida, al menos cobrar por ello y tener horarios. Al menos fingir también los besos, los polvos y no solo escribir todo lo que no haces porque te faltó valor.

Estudiando masters para intentar compensar la falta de talento, aunque no estudies, porque ¡joder! llevas toda la vida estudiando para nada, para seguir sufriendo en silencio, para seguir sin conseguir ser aquello que te hace feliz y para la que no te dejan.

No tienes dinero, ni tiempo, ni vida, solo una amalgama de sentimientos haciéndose más fuertes que el hormigón armado arrastrándote hacia el fondo de este océano de realidad.

Lo bueno es que comprendiste que sumar marcas en tu antebrazo no va a hacer que eso cambie, así que de algo sirvió mudarse a un lugar donde te da asco hasta ducharte, que es uno de los placeres de tu vida, y solo porque el agua del grifo es tan puta mierda llena de cal que ensucia más que limpia, de ahí que se hayan tenido que inventar otra que ensucie también por dentro.

Dije que iba a llenar esto de mierda y parece que voy bien, he vomitado más que aquella noche en la bañera, y hoy también lo hice encima de mí. Vuelvo a estar sumergido en mis propios deshechos. Y algo me dice que queda alguna arcada más.

Pero soy el más creativo, el puto empleado del año, solo porque tengo una vida tan vacía que busco cualquier tarea para ocuparla. No es que sea adicto al trabajo, es que diseñar landings, carteles, o campañas publicitarias me hace sentir útil, y así también utilizo mi grado en comunicación que para algo gasté ese tiempo.

Nunca he sabido qué quería hacer con mi vida, siempre fui a lo que cayera, fluyendo como una bolsa de basura en el mar. El problema es que esta bolsa tiene sentimientos, puta humanidad de mierda.

Y ser vegano no hace que el mundo juegue a mi favor, no hay recompensa ni premio pese a contribuir a salvar el mundo y hacerlo más justo e igualitario. Y la putada de odiar las drogas es que sabes, por experiencia trágica, que el consumo de benzodiacepinas podrá hacerte olvidar, dejar de sentir, hacerte desaparecer, ayudarte a hacer trampas en tu personaje de ficción real. Pero nunca solucionar ese gran y eterno problema llamado vida.

Porque por mucho que intentes ayudar con un mensaje motivador cada mañana no eres un puto coach, ni un mentor ni esos cantamañanas vende humos forrándose por hacer el mismo puto spitch antes gente como tú, tan perdida que paga por lo mismo que tú los másters, porque alguien les llene esa vida vacía. Pero no, has dado 3 talleres cutres y un one-to-one gratis y sabes que nadie pagará por eso. Por mucho que creas que se te daría de puta madre subirte a un escenario y seguir fingiendo que todo es bonito, que todo se logra con actitud y pasión. Porque hay que escribir un libro para que te tomen por loco y llevas años para publicar el tuyo. Porque por este artículo basura no te va a hacer hueco en su podcast, porque has cantado lo mismo que ese loco. Porque no, no volverás, porque no hay una segunda vez para una primera impresión. Porque por mucho que te sientas muerto estás demasiado vivo para ella.

Y ahora deja de hablarte a ti mismo a través de este blog y duerme, quizá con suerte tus neuronas se queden sin energía, como la batería de ese A2 que estabas usando de lámpara. Duerme porque mañana te tocará ganar otro Goya cuando el que haya leído este vómito te pregunte si estás bien. Y no podrás responder: “Estoy vivo, con eso te lo digo todo” porque aunque a ti te parezca explícito el resto del mundo no entenderá tu humor negro. Así que como cada noche, ponte los cascos, deja que Spotify reproduzca cualquier sonido con el que combatir tus pensamientos eternos y cierra los ojos mientras te estrangulas aquello con lo que no pediste nacer y que tiene más vida que el resto del cuerpo, tanta que suma otro problema a la lista.

River flows in you (“El río fluye en ti”) preciosa canción para ponerse en bucle a escribir. Tantos años y sigue dando resultado. Aunque sea suspenso.

Después de este lavado de estómago veo improbable el coma, pero es verdad que yo siempre he sido más de punto final.

Aunque el final sea un impresentable impuntual

Gracias por leerme

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